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I Learn Library

A human library inspired by the stories in the film

Acceptance

By Heydy  |   School : Los Angeles School of Global Studies

Acceptance within myself has always been a struggle. Too pale to my home land but not pale enough for acceptance in this country.  As a young girl I always noticed how students would talk about their vacations. It would be silent when it was my turn. The farthest I’ve been out of Los Angeles has been to Santa Clarita because that is where my favorite amusement park  is located. 

I was brought to the fact of me being an immigrant at a young age. Being an undocumented student, I never knew how it can affect my education until I entered high school. Not having the privilege to head on a plane to pursue my aspirations. Stuck in the state of California. Everyone around me has something to say when they find out i’m undocumented. My aunt told my parents “heydy won’t get any scholarships, she’s an immigrant”. Peers stating my family will risk it all so I can even step into a college campus. It seems to me as if I mess one thing up I will be messing it up for all people as immigrants. 

The feeling of not fitting in anywhere started to drown me. Attending school where two soundcloud raps sexaulizing and threatening me were published. To hate and pick on me became a trend around campus. Students seem to view my body instead of hearing words. My anxiety rose and I felt as if to break every mirror I walked past to not see myself. I don’t fit in the words I have stated since freshman year.

I remember as a 6 year old girl where every doll had straight blonde hair, pale skin, and blue eyes. I always told my mother I wanted to change my appearance. Which evolved into me straightening my hair everyday. Instead of embracing I felt embarrassed. Embarrassed in everything about myself. Which is looks, ethnicity, body, and even my own personality. Every day I felt as if I needed to be that girl. That girl the people wanted me to be. 

It struck me in my morning class as half asleep that my ancestors didn’t fight for me to feel as if I needed to be someone I’m not. Instead I love myself, love my brown eyes, the waves that are passed down. Walking in a room with dirty air forces and dickies people seem to assume I’m ghetto because they expect a blazer on. Hear my words and not see what I wear.  Trust me in the power I hold and the power that many others hold with their stories. 

So that’s why I say I am a latina woman, the dickies I wear are not a trendy style but a lifestyle. My brown lip liner that over lines my lips is the significance of empowerment from my chicana sisters. My wavy hair will not be straightened any more but will flow as I march and fight. No need to put on a blazer to prove this country the potential I hold. I recollect those days where I was embarrassed and start a new chapter of expression and self love.  

 

EN ESPANOL:

La aceptación dentro de mí siempre ha sido una lucha.  Demasiada pálida para mi tierra natal, pero no lo suficientemente pálida para ser aceptada en este país.  Cuando era niña, siempre notaba cómo los estudiantes hablaban sobre sus vacaciones.  Se quedaría en silencio cuando fuera mi turno.  Lo más lejos que he estado de Los Ángeles ha sido en Santa Clarita porque es donde se encuentra mi parque de diversiones favorito.

 Me llevaron al hecho de que yo era un inmigrante a una edad temprana.  Siendo un estudiante indocumentado, nunca supe cómo puede afectar mi educación hasta que ingresé a la escuela secundaria.  No tener el privilegio de tomar un avión para perseguir mis aspiraciones.  Atrapada en el estado de California.  Todos los que me rodean tienen algo que decir cuando descubren que soy indocumentada.  Mi tía les dijo a mis padres que “heydy no recibirá ninguna beca, es inmigrante.”  Los compañeros que dicen que mi familia lo arriesgará todo para que yo pueda incluso ingresar a una universidad.  Me parece que si arruino una cosa, lo estaré arruinado para todas las personas inmigrantes.

La sensación de no encajar en ningún lado comenzó a ahogarme.  Asistir a la escuela donde se publicaron dos raps de soundcloud sexalizándome y amenazándome.  Odiarme y molestarme se convirtió en una tendencia en la escuela.  Los estudiantes parecen ver mi cuerpo en lugar de escuchar palabras.  Mi ansiedad aumentó y sentí como si fuera a romper todos los espejos que pasaba por delante para no verme.  No encajo en las palabras que he dicho desde el primer año.

Recuerdo que cuando tenía 6 años, todas las muñecas tenían cabello rubio lacio, piel pálida y ojos azules.  Siempre le dije a mi madre que quería cambiar mi apariencia.  Lo que se convirtió en mí alisando mi cabello todos los días.  En lugar de abrazarme, me sentí avergonzada.  Avergonzada en todo sobre mí.  Que es apariencia, etnia, cuerpo e incluso mi propia personalidad.  Todos los días sentía que necesitaba ser esa chica.  Esa chica que la gente quería que fuera.

En mi clase de mañana, yo medio dormida, me pareció que mis antepasados ​​no luchaban para que yo sintiera que necesitaba ser alguien que no soy.  En cambio, me amo a mí misma, amo mis ojos marrones, las olas que se transmiten.  Al caminar en una habitación con Air Forces sucios y Dickies, la gente parece asumir que soy de la calle porque esperan que me ponga una chaqueta.  Escuchen mis palabras y no vean lo que me pongo.  Créame en el poder que tengo y el poder que muchos otros tienen con sus historias.

Por eso digo que soy una mujer latina, los Dickies que llevo no son un estilo de moda sino un estilo de vida.  Mi delineador de labios marrón que cubre mis labios es el significado del empoderamiento de mis hermanas chicana.  Mi cabello ondulado ya no se enderezará, sino que fluirá mientras marcho y lucho.  No es necesario ponerme una chaqueta para demostrarle a este país el potencial que tengo.  Recuerdo aquellos días en los que me sentí avergonzada y comencé un nuevo capítulo de expresión y amor propio.

 

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