Sorry

No fue fácil, pero fue mío

By Nahiara  |   From : Venezuela  |   School : Hollywood Hills High School

Mi nombre es Nahiara y nací en La Guaira, Venezuela. Tuve una infancia muy bonita, crecí con una familia rodeada de mujeres: mi abuela, mi tía, mi mamá y 2 hermanas. Soy la menor de las 3. Desde pequeña fui muy pegada a mi tía y a mi abuela ellas me enseñaron los valores que tengo hoy en día y el nunca rendirme por mis sueños, por luchar cada día por las cosas que quiero y lograr ser alguien en un futuro. En el 2018 mi mamá decidió venir a los Estados Unidos ya que la situación del país cada vez era peor, eran días sin luz, colas para hacer gasolina y comprar la dispensa, las inseguridades de salir a la calle, mi mamá no quería que mis hermanas y yo creciéramos en ese entorno, a pesar de todas esas cosas que se vivían día a día nosotras estábamos siendo perseguidas, a mi mamá varias veces la trataron de robar y se intentaron de meter en la casa.

Mi mamá llego acá primero con mi hermana mayor, pasaron los meses y me quede con mi abuela y mi otra hermana cuando el primero de marzo del 2019 viví mi primera perdida de un familiar cercano, ese era mi abuelo y falleció estando en los brazos de mi hermana y míos, era una niña de 10 años y no entendía lo que pasaba solo veía a mi abuelo sin poder moverse, el 27 de ese mes mi mamá decidió mandarnos a mí y a mi hermana a este país, yo tenía muchas emociones encontradas porque sabía que era para un futuro mejor pero iba a dejar a las dos personas más importantes de mi vida que era mi abuela y mi tía.

Pasaban los días y todo era nuevo para mí el estar con mi mamá ahora en una casa pero solas porque ella tenía que empezar a trabajar, comencé el colegio entre al 6to grado y me gustaba bastante pero no lograba encajar y seguía extrañando mucho a mi abuelita, a principios del 2020 empezó la pandemia y era cuando más me sentía sola porque era estar en un cuarto sola con mi hermana y esperar en la noche que llegara mi mamá, mi mamá cada día seguía trabajando y luchando sola para podernos dar una mejor vida. En agosto del 2021 el covid se llevó a mi abuela, los primeros días yo no lo podía asimilar, eran días y noches teniendo la esperanza de que me dijeran que fue mentira que mi abuela seguía ahí esperándome por volvernos a ver, desde allí vi la vida diferente todo me cambio, el tan solo echo de despedirme de mi abuela por videollamada fue algo muy fuerte para mí.

Empecé el 8vo grado y conocí a 2 personas que me ayudaron mucho en todo el duelo de mi abuela, estar con ellas me ayudaba mucho porque me sentía escuchada y acompañada, una de ellas es Eimy y es mi mejor amiga hasta la actualidad, ver

cómo nos graduamos de middle school y ahora de high school juntas es un logro porque ambas sabemos todo lo que hemos vivido para poder llegar hasta ese día.

Ahora soy una adolescente con muchos sueños y metas, con 2 amistades que significan mucho para mí; Eimy y Juana, estoy trabajando para cumplir cada sueño, no tan solo monetariamente sino también mentalmente, soy diagnosticada con trastorno depresivo mayor y eso me ha enseñado la importancia de seguir adelante y no dejarme vencer por pensamientos negativos, aprendo a valorar los pequeños logros y confiar en mí, por más pequeño que sea el paso me acerca a mi futuro y a la persona que quiero ser.

Hoy entiendo que todas esas experiencias, aunque fueran dolorosas, me hicieron más fuerte. Aprendí que la vida puede cambiar de un momento a otro, que un día estas compartiendo sonrisas con alguien que amas y después es solo un bonito recuerdo. Cada sacrificio, cada enseñanza, cada despedida y cada lagrima han valido la pena porque me han impulsado a seguir adelante sin rendirme.

Mi historia no termina con las perdidas, sino que continua con los sueños que quiero cumplir, los que le prometí a mi abuela, mi mama y mis hermanas que algún día cumpliré honrándolas porque me enseñaron a nunca dejar de creer de mí.

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