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RESILIENCIA

By Samuel  |   From : Colombia  |   School : Hollywood Hills High School

Mi nombre es Samuel y soy de Colombia. En esta carta, me gustaría compartir las experiencias que viví en mi país, las cuales me hicieron crecer física y mentalmente. Sin embargo, quiero enfocarme en algo más específico: cómo me he sentido y cómo me he adaptado a este nuevo país tras haber emigrado. 

 

Salí de Colombia por motivos económicos, pero también por motivos de seguridad, debido a amenazas de muerte y situaciones con grupos armados que me obligaron a hacer cosas de las que me arrepiento. Ante esto, mi familia tomó la valiente decisión de buscar un futuro mejor. Nuestro primer destino fue México, un país hermoso que nos abrió las puertas y nos permitió progresar; no obstante, debido a malas decisiones y a personas malintencionadas, tuvimos que emigrar nuevamente. Así fue como llegamos a Estados Unidos, en busca de una nueva oportunidad para salir adelante. 

 

Mis primeros días en este país no fueron tan duros porque estaba con las personas que más quería: mi familia. Pero el verdadero desafío llegó después, cuando tuve que enfrentar uno de los mayores obstáculos para cualquier recién llegado: el idioma. Al principio, sentía mucha pena al hablar español frente a otros, pues pensaba que me juzgaban por dentro. 

 

Al entrar a la escuela en el grado octavo, me encontré con otra realidad. En mi opinión, el nivel educativo no era el que esperaba. Viniendo de una situación de escasos recursos en Colombia, sentí que, a pesar de los problemas sociales que pudieran existir en las escuelas de mi país, la exigencia académica allá era mayor. Sin embargo, logré adaptarme poco a poco a este nuevo entorno. 

 

Mi perspectiva cambió cuando empecé a conocer personas y culturas totalmente diferentes. Antes de llegar, pensaba que no tendría amigos o que las personas nacidas aquí serían engreídas y me rechazarían por ser latino. Afortunadamente, me equivoqué: he conocido a personas muy humildes y con buenas intenciones. Aunque nunca falta quien no te desea el bien, considero que son más los buenos que los malos. 

 

Un momento clave fue mi segundo día de escuela, cuando conocí a una niña cubana que había llegado casi al mismo tiempo que yo. Nuestras historias similares nos unieron de inmediato y hoy nuestra amistad suma más de tres años sin una sola discusión. Gracias a ella y a su familia, conocí tradiciones fascinantes y me sentí más integrado. 

 

Hoy entiendo que no debo tener pena ni miedo de mis raíces. He aprendido que ser latino es un orgullo y que no saber inglés perfectamente no es un impedimento para salir adelante. Mi consejo para quienes acaban de llegar es este: no sientan vergüenza de quiénes son ni de dónde vienen. Nuestra identidad es una de las cosas más bonitas que podemos poseer; sentirse orgulloso de nuestro origen es lo que nos da la fuerza para triunfar. 

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